30 de diciembre de 2011

Año nuevo

   Celebremos un año más que la vida sigue su curso. Tengamos ilusiones y proyectos: ahora que las cosas comienzan a tener cierta pespectiva mantengámonos en el camino. Si no es por lo que tienes ahora que sea por lo que vas a descubrir mañana.

23 de diciembre de 2011

Desencuentro

 A veces me parece hablar un idioma diferente al suyo aunque al colocarnos frente a frente nos entendamos a la perfección. Estamos situados en torno a una línea: Nunca hemos coincidido en ella.

14 de diciembre de 2011

Fotografía

   Tengo un microcosmos delante de mi. Sentada ante la mesa de color madera clara como mi hermana dice y patas negras metálicas se encuentran:

   Un rollo de papel de cocina blanco y absorvente a la derecha. Seguido, una botella de aquarius que en realidad contiene agua. Inmediatamente después una jarra de cristal vacia y un tubo cilíndrico de cartón marrón. Si miro un poco más atrás aparece un cuenco blanco lleno de cosas variadas que van de unos clinex a unas nueces. A la izquierda de este recipiente y apoyado en la mesa encuentro medicinas acompañadas de unas tijeras con mango color amarillo.
  Esta vez miro al frente. Tengo ante mi una copa de cristal transparente coronada por tres pequeñas y hermosas rosas rojas. A su izquierda y en un segundo plano aparece un centro de bambú verde y frondoso. Entre ambas plantas unas cuantas revistas.
   La parte izquierda y la más alejada de mi hay una bolsa de pan de leche, un tupper y un vol de cristal lleno de caramelos de miel traidos de Caceres y ginsen de Corea del Sur. Fruta del mercadillo en un gran cuenco de madera procedente de Marruecos.



8 de diciembre de 2011

Vida interior versus vida amatoria

   Aquella persona que decida  llevar una estrecha relación consigo misma, aquel individuo que coloque el autoconocimiento como base, que se quiera y luche en la medida de sus posibilidades por tener una rica vida interior está relegado al destierro amatorio. Y esto en sí es una paradoja porque la persona que no muestra interés por sí misma lejos está de poder aportar algo al resto. Parece ser que culturalmente este es un requisito del que podemos prescindir: Aqui no venimos a ser mejores personas ni tan siquiera a intentar entendernos.Y ya no digamos a querer aportar algo. La edad adulta muestra dos opciones: Una es introducirnos en relaciones que rara vez tendrán que ver con lo que necesitamos. Si, entrar en una cadena sin fin de noviazgos que dificilmente serán lo que esperas porque siendo sinceros no tienes puta idea de que estás buscando y esto es el pescado que se muerde la cola  ¿Cómo vas a saber qué necesitas si nunca has estado solo para preguntártelo?  La otra opción es simple: Cuanto más te quieras y respetes tus propios procesos interiores  más bicho raro serás.
 

1 de diciembre de 2011

Todos corremos el riesgo

   El me dice que le resulta muy difícil hablar de ella con la gente. Llora.
Lo único que se me ocurre comentarle es: Todos podemos convertirnos en yonkis si nos descuidamos.
 


25 de noviembre de 2011

Madrid me atrapa

  Una vez más ocurre que tengo la cabeza llena de obligaciones. Está el Tinte y la lucha con señoras no siempre abiertas a un trato. También un curso caído del infierno en el que debo aprenderme un libro que no podría clasificarse como corto ni tampoco interesante. Examenes y envíos de correos electrónicos incompletos. Yo que he perdido el hábito de estudio: me distraigo con el vuelo de una mosca. Se puede unir a este disparate de tareas la visita al dentista o la compra semanal de rigor para volver en un bucle sin fin a la tarea que me da de comer. Ante semejante marabunta de circunstancias (actividades que realizar, textos que memorizar, señoras que atender, plazos que cumplir...) pienso en que no es posible mi escapada de fin de semana. 

17 de noviembre de 2011

A las veinte cero cero

  Hemos quedado a las siete y media pero a y cuarto ya estamos todos en la puerta principal del Museo Cerralbo. Precisamente por haber sido previsores y haber llegado antes, estamos entre los primeros de la cola.
Hemos entrado y después de dejar nuestras pertenencias bien guardadas en las taquillas del primer piso nos han dirigido a la sala en la que Hidrogenesse ofrece un concierto exclusivo para un aforo de ciento treinta personas ansiosas y muy fans de su música.
   Al subir a la tercera planta y visionar el salón (anteriormente de baile y hoy reservado para eventos de este tipo) la primera impresión que tengo es que los componentes del grupo son gente elegante. Bien es cierto que la sala está abarrotada de enormes espejos rematados con marco dorado, lamparas de araña con los motivos florales más rebuscados, frescos barrocos pintados en el techo y una balconada poblada de angelotes en la parte superior. Visto en proyección la estancia dibuja una L. En el lado en el que convergen las dos líneas hay un pequeño altillo coronado por una estatua dorada que balancea un péndulo. Están colocados allí el piano y el resto de instrumentos que esta singular banda utilizan en sus conciertos.Es un salón elegantísimo sí; pero muy duro para ser habitado.
  En contra de lo habitual aparecen vestidos casi sobrios.Digo casi porque por supuesto no dejan de lado sus pequeños detalles tales como cadenas de oro o chaquetitas blancas de guata pero creo que han querido cederle el protagonismo visual al lugar en el que nos encontramos: Sería complejo superarlo.Ofrecen un concierto de grandes éxitos versionados con un Carlos Ballesteros muy entregado a la coreografía y el baile experimental. Es cierto que no hacen canciones muy bailables para lo que acostumbran (la sala está repleta de sillas, no hay manera de poder moverse) sin embargo echo de menos poder cantar alguna. Es lo que tiene que la gente sea tan fan. Se vuelven todos un poco estirados. En cualquier caso la hora que dura el concierto me la paso feliz y sonriente gracias a las letras algo absurdas de este dúo altamente recomendable.

http://www.youtube.com/watch?v=NvabaeUQxkI
  
 
 

10 de noviembre de 2011

Hay algo que no funciona

  A veces me gustaría entrar en un estado de pause indefinido. Tener un mando con el que poder controlar los momentos de cambio. Parar en el instante en que no me apetezca ver la realidad. Estirar las situaciones agradables o permanecer con la alegría de cualquier momento de superación. Una vez más, haciendo como si fuera una observadora ajena de mi propia vida, me encuentro en una posición incomoda por ver como la inercia me mueve de un lado a otro. Como tengo muchos años más que por ejemplo ayer y sigo siendo una niña en tantas materias. Es como si sólo estuviese rozando la superficie y el verdadero sentido de la vida lo estuviese pasando por alto. El mundo es un lugar hostil lleno de deudas, muertes y guerras. Yo aún sólo veo campos llenos de flores.

29 de octubre de 2011