20 de mayo de 2010

Jimenez´s revolution (parte 1)

¡El mundo está desquiciado! ¡Vaya faena, haber nacido yo para tener que arreglarlo! W.Shaskespeare

Jiménez decidió manifestarse. Primero fue una leve molestia que día a día fue desarrollándose y tomando personalidad propia. Después...

María era una joven morena y alocada. Su frescura e irreverencia le hacían ser una mujer atípica militante de aventuras y nuevos retos.La manera en la que María descubrió a Jiménez no dejaba de ser un tanto curiosa. Al principio ella no creía en su propia visión, cuando aquel día 22 se desabrochó los zapatos una voz comenzó a llamarla desde el interior:

-¡María, María te hablo desde tu pie! Soy tu callo y estoy harto de estar sometido. ¡Revolución ya!
María miraba para todos los lados intentando encontrar de donde provenía la voz que la nombraba.
-¡Aquí abajo! ¡Comenzaré a ser molesto si no me haces caso!
–amenazaba Jiménez.

Cuando quedó descalza, se sentó e intentó descubrir de donde salía aquella voz. Cruzó las piernas y en el espejo le pareció vislumbrar algo que no le resultó familiar. Al mirar de nuevo encontró dos pequeños montículos cercanos a unos labios justo en el punto en el que los dedos del pie finalizan, y se desmayó del susto.
Pasado un rato retomó el sentido y pudo efectivamente hacerse cargo de la situación; pellizcó sus brazos para comprobar que aquello no era un sueño y dejó que aquella pequeña boca empezase su relato:

-Permíteme que me presente. Soy el callo Jiménez y me dirijo a ti desde mi reducida geografía para ponerte al corriente de mis intenciones.
¡María! Vivo desde hace años oprimido y reducido a trabajar en un habitáculo oscuro y siniestro que vosotros los humanos lo hacéis llamar zapato. Entiendo que sin él mi existencia no sería posible y en ese sentido debo agradecerle... sin embargo no quiero pasar mi corta existencia reducido a la confusión y la sinrazón. Yo que soy un callo informado y con interés por otras formas de vida diferentes a la mía no me gustaría acabar en manos de un callicida. Supongo que podrás comprender... Por eso me dirijo a ti (mi única esperanza) Quisiera crear una organización para callos que como yo, estén hartos de esta fea vida que nos tocó vivir ¡Exigir nuestros derechos, aceptar nuestras obligaciones! ¡Hacernos oír por fin!