24 de junio de 2010

Joyas




Nunca al mismo nivel, porque la escritura ha sido y será siempre la mayor de mis aficiones pero hoy, después de releer algunas hojas de cuadernos, me apetece hablar de mi otra adicción:La joyería.


No sabiendo que hacer con mí vida, un día me presente a varios exámenes de acceso en diferentes modalidades artísticas, entre las que se encontraba esta bonita actividad. No voy a mentiros, hasta ese momento nunca me habían llamado demasiado las joyas.Pero fue poner un pie en aquel mundo (porque es diverso y enorme) y quedé enganchada para siempre, sin más remedio.

La joyería, como casi todas las actividades que están a punto de desaparecer, tiene mucho de romántica, porque es una tarea en la que vas conociéndote.Son horas de trabajo modelando una idea hasta llegar a su resolución. Al principio, cuando tenía en mis manos aquellas pequeñas piezas, sentía como si fueran mis criaturas y no quería desprenderme de ellas, tal puede ser el apego que las tomes. Ahora, sin embargo, me gusta que otras personas las disfruten y se sienten algo más guapas/ delicadas/divertidas con su posesión.


Hacer joyas no es necesariamente una actividad enfocada a los ricos, al menos yo no lo vivo de este modo, hacer joyas significa ponerte en contacto con tus sensaciones y trabajarlas hasta llegar a algo material donde reconocerse.Es divertido e incluso terapéutico.Es una manera de ver el mundo y una actitud hacia este, como pequeños mensajes que grabas en cualquier sitio para añadir una opinión acerca de las cosas que te rodean.

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