26 de mayo de 2010

Jimenez´s revolution (parte 3)

Además, si no llegamos a un acuerdo llamaré a todos los callos que persisten en no manifestarse y poblaremos la planta de tu pie haciéndote sentir un dolor agudo e insoportable. -advirtió Jiménez

María se encontraba en una encrucijada. Quería ayudarle pero aquel maldito callo no parecía dignarse a darle ninguna concesión.

-Para que no olvides mis palabras pienso pasarme la noche entera cantando y te aviso ¡soy el peor de mi especie en este arte!
María se echó las manos a la cabeza mientras intentaba pensar cual sería la solución para conseguir que Jiménez no berrease de la forma que estaba haciendo. ¡Aquello era inaguantable!

-¿Qué debo hacer para librarme de tu tortura cantarina?- preguntó.
-Muy fácil, nada de callicidas ni líquidos asesinos, si haces esto por mí me independizare y no volveré a causarte problemas.

María sopeso las opciones que Jiménez le ofrecía y finalmente (en parte por su propia salud mental y física) acepto no ir al callista. Sin embargo eso no fue suficiente para Jiménez quien se pasó la noche entera canturreando... María cogió sus tapones para los oídos y consiguió por fin conciliar el sueño.
A la mañana siguiente no halló rastro de Jiménez por ninguna parte y temió que le habría sucedido. Sin embargo tenía la intuición de que aquella pequeña dureza sabría defenderse bien ante cualquier adversidad.

Habían transcurrido unos cuantos años desde que María perdió a Jiménez, en todo ese tiempo pensó muchas posibilidades sobre su paradero o las intenciones que pudiese tener, sin embargo cuando de nuevo volvió a tener noticias, le parecía increíble lo que sus ojos vieron. Cierto día haciendo zapping en su televisor un anuncio hecho con muy pocos medios captó su atención, lo cogió empezado y lo único que pudo ver fueron algunos carteles que ponían en letras grandes y luminosas “Callos Free”. María sonrió: Jiménez seguía en activo y no era la única muestra que tendría de él. A los pocos días y coincidiendo con las elecciones, que se acercaban vertiginosamente, María recibió la propaganda de los diferentes partidos políticos. Cual fue su sorpresa que al ojearla encontró una que decía lo siguiente: Jiménez for president y ¡hasta tenía correo electrónico! María entendió entonces que cualquier cosa es posible si realmente luchas por ella.

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